Segundo domingo de adviento

“Paz en la justicia, Gloria en la piedad”.

Al entrar en este tiempo de diciembre surgen muchas expectativas que nos cargan con una serie de preocupaciones y ocupaciones que muchas veces no tenemos tiempo ni para coger un respiro.

Todo está agitado y comienzan a salir los recuentos de las diferentes áreas de noticias, los escándalos, los top ten y un montón de cosas que traen a la memoria muchos eventos ocurridos durante el año, y de igual manera en las empresas los cierres de programas y la planeación del año siguiente.

En fin, vemos como pasan los días y el mundo gira y gira y pareciera ser la misma rutina de nunca acabar, las malas noticias y falta de esperanza se ve por doquier, sin embargo este panorama tiene otra cara, una que quieren hacer callar y desaparecer, pero no podrán porque es más fuerte que la muerte, y esta cara es la que nos dice “Todos verán la salvación de Dios”.

Dios tiene la iniciativa de no dejarnos envueltos en este mar de sufrimientos, Él sale a  nuestro encuentro y nos habla, nos socorre y pone todos los medios para que experimentemos la Salvación, y esta voluntad involucra a toda la persona, me refiero que es para ti y todo lo que tú estés viviendo, y por ello apunta a lo más íntimo a lo que vives por dentro, allí donde sólo tú y Dios pueden llegar.

El Señor que nos conoce está deseoso de hacer que tu vida experimente su cercanía y su actuar a tu favor, porque Dios no permanece lejano, ni está enojado contigo, a pesar de todo lo que hayamos podido hacer. Él nos ama con amor eterno.

En este tiempo de adviento en que nos preparamos para renovar ese encuentro entre Dios y el hombre, la voz de la esperanza resuena y produce un eco que nos llena de alegría y por una paciencia activa nos impulsa a hacer que este encuentro se de cuanto antes y de la mejor manera.

Me refiero a que en medio de un mundo tan agitado por el consumismo y la violencia, hoy podemos hacer la diferencia, hoy puedo brindar un rayo de luz igualmente tú estás involucrado en este asunto.

Basta ya de vestir de luto y aflicción por lo que no fue este año, por lo que perdiste o por lo que no pudiste adquirir, es hora que entendamos que para ti hay algo mejor que el mundo no puede ofrecer y esto es la restauración de todas las cosas en Cristo Jesús para que al pueblo que estaba en llanto, le visite el júbilo.

Queridos lectores hoy es el día en que el Señor nos exhorta a ponernos de pie y vestir la nueva actitud, la del cambio, que empieza por mí, es hora que te decidas a hacer la diferencia e instaurar la Paz en la justicia, y  la Gloria en la piedad.

Te preguntarás ¿y esto qué significa?, bueno no es otra cosa que en la medida que reconozcas que eres un agente importante en el estado de las cosas a tu alrededor y que depende de ti en gran parte hacer la diferencia y te comprometas a cumplir lo que Dios ha ordenado que: todo cerro elevado y toda cuesta interminable sean rebajados, y rellenados los valles hasta aplanar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios. (Baruc 5,7) verás cómo  se crea un ambiente de Paz que surge del reinado de la justicia.

Pero no menos importante es hacer lo segundo, lo de la Gloria en la Piedad, es decir, que brote de nuestro interior un poema bello que por nuestra conversión podamos manifestar al mundo que Dios está Vivo en cada uno de nosotros, y por ello oro y pido que el amor crezca en ustedes junto con el conocimiento y la lucidez.  (Filipenses 1,9).

Amigos en este tiempo en que fijamos la mirada en aquel que viene, creer en Cristo en comprometerse y por tanto hacer de este tiempo verdadera manifestación de Dios, Epifanía.

¿Cómo?

Muy sencillo, ante todo la basura que nos lanzan, tomemos una actitud diferente, esforcémonos  por ser instrumentos de cambio, si mi ego y orgullo son una montaña que impiden que otros se acerquen y entren en una sana relación conmigo no estaría mal que me bajara un poco y les vea como seres humanos iguales a mí, si por otra parte hay abismo a mi alrededor por una herida que me causaron, o por una decepción sufrida es tiempo de perdonar y construir nuevas oportunidades. Necesitamos ser liberados de mil presiones externas y de muchas tendencias personales que nos dañan.

Señor Jesús, ven a librarnos, no tardes más. ¡Maranatha!

HERMANO JUAN ELIAS DE LA MISERICORDIA DIVINA.

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